Mi manera de contar los libros

Una aclaración sobre el propósito de este blog

Hace ya más de un año que comencé a escribir estos pequeños textos sobre libros y tipografía. Hasta ahora no había explicado el motivo, pero, dado que ya contamos con un buen número de lectores, me gustaría compartir las razones y los propósitos de esta aventura.

En primer lugar, quiero aclarar a quienes leéis estos textos que este blog es el trabajo de un aficionado. Me sirve para comentar, casi entre amigos, detalles que voy descubriendo en esta investigación tipográfica personal y que creo que pueden resultar de interés.

Desde que me retiré por edad de mi trabajo, he descubierto que enseñar es lo que más me habría gustado hacer. Ahora, a través de estos pequeños análisis, puedo hacerlo y, de paso, mostrar mi interés por el «libro» e intentar explicar por qué pienso que este tiene otra lectura, un lenguaje propio.

De alguna forma, quiero dirigirme, mediante ejemplos sencillos, a quienes sois buenos lectores y nunca habéis reparado en los detalles que hay detrás del oficio de diseñador editorial. Mi intención es ofrecer pistas para reconocer los distintos pasos de una edición.

También me dirijo a los colegas de profesión, que contáis con un conocimiento mayor que quien escribe, pero que, debido al ritmo diario de trabajo, quizá no encontráis tiempo para realizar este tipo de análisis. Intento ofrecer una motivación para prestar atención a pequeños detalles que, a mi juicio, deberían haber sido estudiados por quienes llamo críticos o ensayistas del libro, a quienes hemos leído y seguimos leyendo.

Me limito a señalar los datos que proporcionan las sobrecubiertas, cubiertas, solapas, guardas, fajas, portadas, la página de derechos, el colofón, la maquetación, las fuentes tipográficas, la imprenta, la encuadernación o la editorial; siempre a partir de libros de nuestra pequeña colección particular.

Mi propósito es que valoréis estos libros «a la deriva» y, si es posible, que lleguen a formar parte de vuestras futuras bibliotecas. Son muy asequibles y, en mi modesta opinión, constituyen una parte de nuestra historia, tanto personal como colectiva.

¡Cubiertasaladeriva navegando con rumbo firme!

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