El pasado día 24 de febrero de 2025, vi en televisión un anuncio de una aseguradora —cuyo título es Help!— en el que aparece un libro cumpliendo la noble misión de calzar una mesa coja.
Hasta ahí, todo bien: los libros siempre encuentra nuevas formas de sostener el mundo.
Si se ve el anuncio desde el principio, se entiende que el guion lo exigía —os recomiendo verlo—.



En el diseño pueden apreciarse varios elementos coincidentes:
- Las tres bandas horizontales características de la colección Penguin Books.
- Los textos en tinta roja compuestos en vertical.
- La orla que enmarca el símbolo (una encina).
- La disposición de la fotografía y el texto en la contracubierta.
Estos recursos gráficos remiten claramente a la identidad editorial de la colección.
El libro, a primera vista, parecía pertenecer a la colección de Penguin Books, algo que me conmovió gratamente al ver una estética tan reconocible de diseño, en una biblioteca familiar.
¡Imaginaos! Rápidamente quise conocer todos los detalles de un protagonista tan icónico como un libro. Lo sorprendente es que, si no fuera por el detalle del libro, ni siquiera me habría enterado del anuncio —como casi todos—, pero acumulaba cerca de dos millones de visitas en apenas cuatro o cinco horas. ¡De locos!
En principio, podría tratarse simplemente de un elemento más del decorado, aunque el título parece dialogar con el propio significado del anuncio.
No creáis que ahí terminó mi curiosidad. Aunque la calidad de la imagen no me permitió leer con claridad la sinopsis de la contracubierta, sí pude detectar varias incoherencias que hacen pensar que quien diseñó la cubierta o bien no había leído el texto, o que la IA les jugó una mala pasada.
De ahí surgió la sospecha sobre el resto de los elementos del libro.
Al fijarme en los detalles, tanto el título como el autor y la colección parecen ser ficticios. En principio, esto no tendría mayor importancia: entra dentro de la lógica de un anuncio.
Pero la verdadera joya —como digo anteriormente— está en la sinopsis de la contraportada. Al leer el texto, el supuesto autor —véase la fotografía de la contra— deja de serlo y se convierte en autora (séptima línea). El apellido, además, se transforma sin previo aviso: mientras que en la cubierta aparece como A. Delivado, en el texto de la contracubierta (línea 1 y trece) pasa a llamarse A. del Vado.

Con el mismo —y significativo— título existen varias obras reales, como Ida y vuelta, de Elena Poniatowska; Ida y vuelta. La vida de Jorge Semprún; Ida y vuelta, de José María Nogueras; Ida y vuelta, de Antonio José Hernández, entre otras.
Asimismo, existe un escritor real llamado Alberto del Vado, que —salvo coincidencia nominal— no parece tener relación alguna con la obra en cuestión.
Después de estos acontecimientos —tan divertidos para mis distracciones— surgen algunas preguntas inevitables: ¿Es el amigo muerto el de la fotografía de la contraportada? Puede ser, pero con matices: en el anuncio lo llaman Manuel y en las sinopsis se incluyen las fotografías de los autores. ¿Y si fuera un guiño del muerto a su amigo? Quizá el anuncio habría terminado de otra forma. Y, para terminar con las preguntas, ¿la IA también se inspiró en cubiertas de Penguin para este diseño?
En definitiva, el detalle del libro es interesante. Eso sí, para estabilizar mesas cuando no hay nada más a mano, funciona a la perfección. Para el futuro, tenedlo en cuenta: nosotros ya lo estamos probando en nuestro negocio.
Como casi siempre digo, esta no es más que una observación desde el punto de vista del diseño. No pretende ser, en modo alguno, una crítica al anuncio en sí. Quizá mis conclusiones no sean acertadas; para eso estáis vosotros: para rebatirlas o confirmarlas.
¿Os imagináis la repercusión que habría tenido en ventas si el libro fuera real?
¡“Cubiertasaladeriva” navegando con rumbo firme!
Hasta la próxima.

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