Tardaron unos cuantos años los editores de Destino en incorporar a Álvaro Cunqueiro a la colección “Áncora y Delfín”.
En 1966 apareció en la escena editorial, con el número de volumen 277, Las crónicas de s(S)ochantre; habían pasado diez años desde la primera edición de esta obra de Cunqueiro, su segunda novela en gallego —después del Merlín y familia —en la editorial Galaxia , con una ilustración de cubierta del vigués José Antonio Suárez-Llanos Menacho.
La obra se traduce al castellano por Francisco Fernández del Riego, es publicada por la editorial AHR y gana el premio de la Crítica en 1959.
La tercera edición, también en castellano, es la de “Áncora y Delfín” (1966). En la página 5, el libro aparece dedicado “A Francisco F. del Riego”.

El significado de la ilustración de la sobrecubierta es sencillo: son los fantasmas protagonistas de la obra.
Para quienes tenéis volúmenes de la colección “RTV” (1970) ya mencionada en este blog, el número 90 corresponde a Las crónicas de sochantre.
Sobre la composición del título de esta novela quisiera haceros una observación. En el principio del artículo he utilizado una llamada-signo inventado s(S) delante de sochantre. Sochantre significa “director del coro en los oficios divinos. Mi duda es si se tiene que escribir en un título de un libro en mayúscula o en minúscula.
Os voy a reproducir lo que dice la IA al respecto.
Desde el punto de vista sintáctico-gramatical, sochantre se puede definir así:
Categoría gramatical: sustantivo / Tipo: sustantivo común, masculino / Naturaleza: concreto y contable / Número: admite singular (sochantre) y plural (sochantres)
Comportamiento sintáctico
Funciona normalmente como núcleo de un sintagma nominal (SN). El sochantre dirigía el coro.
Puede ir acompañado de determinantes y adjetivos:
Un sochantre experimentado
El antiguo sochantre
Puede llevar complementos del nombre, especialmente introducidos por de: El sochantre de la catedral
Función en la oración
Puede desempeñar las funciones típicas de un sustantivo:
Sujeto: El sochantre entonó el salmo.
Complemento directo: Nombraron sochantre a Juan.
Término de preposición: Hablaron con el sochantre.
La definición semántica de sochantre es la siguiente:
Sochantre: persona que, en una iglesia o catedral, tiene como función dirigir el canto litúrgico, entonar los salmos y guiar al coro, especialmente en el canto llano o gregoriano.
¿Se debe escribir en mayúscula o minúsculas?
Depende del uso en el contexto.
Se escribe sochantre en minúscula cuando se usa como nombre común del cargo o función:
El sochantre entonó el introito.
Fue nombrado sochantre de la catedral.
Se escribe Sochantre con mayúscula inicial solo cuando:
Forma parte de un nombre propio o título oficial completo:
Juan Pérez, Sochantre de la Catedral de Santiago.
Se usa como tratamiento o título antepuesto al nombre, de manera similar a Doctor o Profesor:
El Sochantre don Manuel dirigió el coro.
Resumiendo: sochantre es un sustantivo común que designa un cargo o función en el ámbito eclesiástico. En español, los sustantivos comunes se escriben en minúscula, incluso cuando aparecen en un título, salvo que formen parte de un nombre propio.
Por lo tanto, el título del volumen en la colección “Áncora y Delfín” contiene una errata. La composición tipográfica correcta del título debería haber sido: Las crónicas del sochantre.
Es curioso observar que, en la cuarta solapa de la sobrecubierta de Merlín y familia, donde se anuncian las obras de Álvaro Cunqueiro en la colección, el título aparezca correctamente compuesto.

El segundo título de Cunqueiro en la colección fue Un hombre que se parecía a Orestes, premio Eugenio Nadal 1968. Pertenece al volumen 325 y se publicó en enero de 1969.

Ya he comentado en el inicio del artículo que la primera novela en gallego de Álvaro Cunqueiro es Merlín y familia editado en 1955 por la editorial Galaxia.
En “Áncora y Delfín” se publica en 1969 con el número 332. Nada que explicar sobre la representación de la ilustración.

Al año siguiente (1970), Destino publicó Las mocedades de Ulises con el número 340; este título había aparecido por primera vez diez años antes en la editorial Argos.
Esta es una de mis ilustraciones preferidas de la colección: un dibujo simple y esquemático, con cuatro elementos claramente diferenciados: —el cielo, el mar, las olas que separan ambos y el barco—. Parece una cubierta de un barco a la deriva, como el nombre de nuestro blog.
Hay un pequeñísimo detalle que yo, como diseñador, hubiera evitado: la línea negra que es característica de la colección, que se utiliza para separar el bloque de texto de la ilustración, no debería, en mi opinión, haber pasado por encima de la vela del barco.

Cuando el viejo Sinbad vuelva a las islas se publicó en 1972 con el número 374. En esta sobrecubierta, la ilustración sigue el mismo patrón que la anterior, pero los elementos aparecen muy contrastados cromáticamente: un cielo rojo, montañas azul añil, un mar azul y olas verdes.

Vida y fugas de Fanto Fantini (1973), es el sexto libro publicado por Destino, volumen 408 de la colección.
No haré ningún comentario sobre la ilustración; o mejor dicho, sí: es una de las más sosas de la colección.

En 1974 se edita en “Áncora y Delfín” El año del cometa, volumen 444.
Como sabéis, estas ilustraciones de las sobrecubiertas no están firmadas, lo que nos lleva a pensar siempre con la idea de que pertenecen a Erwin Bechtold. En ellas podemos imaginar lo abstracto y la composición geométrica de su pintura; sin embargo, resultan directas, comprensibles, casi infantiles, y perfectamente eficaces.

La otra gente (1975), volumen 470. Tengo dos versiones para esta imagen: por un lado, la típica sobrecubierta en la que los encargados del taller o los diseñadores de la casa parecen no tener ninguna idea —hay algunas más de este estilo en la colección, del tipo “no se me ocurre nada”—. Con las iniciales AC. dentro de un rectángulo se construye la ilustración.

La otra versión es contraria: el taller tipográfico de la colección sabía perfectamente el significado de la A. C.
Álvaro Cunqueiro, ocupó durante la Guerra Civil española ciertos cargos en Falange: jefe de Prensa y Propaganda en Ortigueira, jefe provincial del SEU en Pontevedra, etc. En diversas cabeceras de la prensa del Movimiento —La Voz de Galicia, Vértice, Y, Destino y algunas mas— firmó con las iniciales A. C.
¿Es posible que esta circunstancia, la de escribir en la revista Destino, revista semanal de Falange —fundada en Burgos en 1937— en la que colaboraban los catalanes de Burgos —Teixidor, Vergés y Agustí— que más tarde fundarían una editorial con el mismo nombre una vez terminada la contienda, y donde Teixidor era responsable del criterio estético y tipográfico de la colección “Áncora y Delfín”, explique fuera él, el responsable creativo de esta sobrecubierta?
En la página 8 del libro, una vez finalizada la introducción, Cunqueiro expresa su agradecimiento a Antonio Odriozola y a Francisco F. del Riego. Al final del texto firma como A. C.
En esta ilustración hay además un detalle que me deja perplejo —he tenido que volver a revisar el volumen para convencerme—; me refiero al punto, no solo por el hecho de que el ilustrador lo pusiera, sino por su color (rojo). Para quienes no conocen el trabajo en imprenta, cada color significa una plancha más, una pasada adicional en máquina y más horas de funcionamiento. Cabe preguntarse: ¿es tan importante el detalle como para justificar un sobrecoste en la producción?
Tertulia de boticas y escuela de curanderos (1976), es el noveno y último volumen (491) de Álvaro Cunqueiro hasta donde alcanza este estudio-investigación tipográfica de la colección.

A diferencia de la ilustración de la sobrecubierta anterior, esta imagen, por el trazo, los elementos y el color, remite claramente a la cerámica de Sargadelos: huele a Galicia y a botica (el padre de Cunqueiro, Joaquín Cunqueiro Montenegro era farmacéutico y tenía la botica en los bajos del palacio arzobispal de Mondoñedo.
Esta ilustración podría perfectamente ser obra de Xosé Vizoso —mindoniense como Cunqueiro—, pero siempre está acechando la larga sombra de Bechtold.
Para los amantes de la obra de Cunqueiro, os recomendamos Álvaro Cunqueiro. Sueño y leyenda, de Antonio Rivero Taravillo, Editorial Renacimiento.
Podéis enviarme al correo jam.uruena@gmail.com imágenes de vuestras adquisiciones para poder daros mi opinión tipográfica sobre ellas.
¡“Cubiertasaladeriva” navegando con rumbo firme!
Hasta la próxima.
