Juan Caramuel, en 1664, en su Syntagma de arte typographica, en el artículo IV, “De los nombres”, dice:
“… conviene saber los nombres que se usan en Europa para referirnos a este arte.
Tipografía, es voz compuesta, cuyas partes son signo y escritura. Por tanto, se trata del arte de imprimir y de dejar letras marcadas, es decir, de escribir caracteres mediante un procedimiento de impresión.” (Juan Caramuel, Syntagma de arte typographica, edición, traducción y glosa de Pablo Andrés Escapa. Instituto de Historia del Libro y de la Lectura).
Stanley Morison, en 1929, nos ha dejado, según mi criterio, la mejor definición de tipografía:
“Arte de disponer correctamente el material de imprimir, de acuerdo con un propósito específico: el de colocar las letras, repartir el espacio y organizar los tipos con vistas a prestar al lector la máxima ayuda para la comprensión del texto.”
Como podéis ver, la tipografía no se limita al tipo de letra: es algo más.
Este preámbulo —y, sobre todo, la idea de “…organizar los tipos con vistas a prestar al lector la máxima ayuda para la comprensión del texto”, según Morison— sirve para adentrarnos en un dilema que Miguel Delibes planteó a la editorial Destino en relación con la composición tipográfica de los textos de su novela Cinco horas con Mario (1966).

En julio de 1966, Miguel Delibes envió a Destino una copia de su nueva novela, Cinco horas con Mario, y propuso a los editores una composición tipográfica específica para el inicio de los capítulos: “… porque son los fragmentos que lee en la Biblia los que ponen en marcha el cerebro acorchado de Carmen. (Miguel Delibes – Josep Vergés. Correspondencia, 1948-1986. Ediciones Destino, pág. 275).
Sin embargo, la editorial no comprendió esta propuesta de composición para el comienzo de los capítulos y sugirió utilizar cursiva para esos fragmentos, reservando otro estilo de composición para el resto del texto.
José Vergés en carta de 4 de agosto de 1966 le pregunta a Delibes: “ Por favor, dime cuanto antes tu última decisión sobre el asunto que tú llamas pequeñas novedades tipográficas… ”. (Miguel Delibes – Josep Vergés. Correspondencia, 1948-1986. Ediciones Destino, pág. 280).

Delibes responde lo siguiente: “La tipografía –letras redondas– no debe variar de los fragmentos bíblicos al soliloquio …Esto no lo digo yo, novelista; se lo dejo ver al lector a través de la composición.”. (Miguel Delibes – Josep Vergés. Correspondencia, 1948-1986. Ediciones Destino, pág. 281).
Vergés insiste: “La composición tipográfica es sólo un vehículo para expresar las ideas y éstas, cuando más claramente se expongan, mejor.” (Miguel Delibes – Josep Vergés. Correspondencia, 1948-1986. Ediciones Destino, pág. 282).
Delibes responde: “Compongamos, pues Mario, en la forma en que va la prueba segunda … es decir, en cursiva la Biblia y , sin solución de continuidad, el texto en redondas” (Miguel Delibes – Josep Vergés. Correspondencia, 1948-1986. Ediciones Destino, pág. 285).

Otra de las medidas tipográficas que Delibes propone en el texto, es el de la composición de la introducción y la parte final del libro.
Delibes propone sangrarlos: “… Supongo que con dejar un margen a la izquierda vez y media del normal será suficiente.” (Miguel Delibes – Josep Vergés. Correspondencia, 1948-1986. Ediciones Destino, pág. 281).

La caja de texto del cuerpo principal tiene un ancho de 8,5 cm, mientras que la correspondiente a la introducción mide 7,8 cm. Asimismo, se aprecia que el texto de la introducción no alcanza la línea del folio de paginación.
“…Te recuerdo … la necesidad de poner en cursiva las líneas subrayadas de la introducción, pues corresponden a un tiempo distinto de la narración.” (Miguel Delibes – Josep Vergés. Correspondencia, 1948-1986. Ediciones Destino, pág. 278).

El último de los elementos tipográficos que Delibes les propone a los editores, es el del cuerpo de letra,: “Se me olvidó rogarte que procures que Cinco horas con Mario dé un volumen más bien grueso empleando unos tipos de letras grandes …” (Miguel Delibes – Josep Vergés. Correspondencia, 1948-1986. Ediciones Destino, pág. 278).
”…Te ruego una vez más que no empleéis una letra pequeña.”
(Miguel Delibes – Josep Vergés. Correspondencia, 1948-1986. Ediciones Destino, pág. 281).

