¿Y si…?

Desde el comienzo de este estudio, cada vez que llega a mis manos un nuevo volumen —o una nueva edición de uno que ya forma parte de la colección—, siempre me hago la misma pregunta al examinarlo: ¿Y si…?

Cualquier variación tipográfica implica que lo que ayer parecía una información casi exacta, hoy, con este nuevo ejemplar, ya no lo es.

Pongamos como ejemplo el caso de las sobrecubiertas: ¿es la original o una que la editorial sustituyó años después? ¿Y si la cubierta encuadernada en cartoné, en tela azul, no coincide con las tripas del libro en cuanto a la fecha de edición? Y así, sucesivamente.

La mayoría de los que leéis estos pequeños artículos sabéis que este estudio comenzó por una simple tilde. Observando en una estantería de la librería Alcaraván de Urueña, descubrí que al título de la novela de Miguel Delibes en la versión ilustrada, Aún es de día le faltaba la tilde en AÚN. En ese momento, no tenía ni idea de los entresijos de esta colección. Teníamos algunos ejemplares, pero nunca pensé que, años después, estaría escribiendo sobre ella.

En 2006, recibí el encargo del diario El Norte de Castilla de diseñar la conmemoración de sus 150 años de existencia. Dentro de la exposición, que se organizó en la Sala de las Francesas, en Valladolid, preparé un espacio dedicado a Delibes como ilustrador de caricaturas. Su yerno, Francisco Corzo (Pancho), me comentó que Miguel leía y corregía el diario todos los días. Conociendo este dato, no podía imaginar que a él se le hubiera escapado una errata en el título de la sobrecubierta de uno de sus libros. Aquí surgió el primer: ¿Y si…?

Tiempo después, cuando ya había comenzado el trabajo, encontré la primera edición del libro. Su sobrecubierta era geométrica y tipográfica (Modelo 1), con fondo rojo, y el título estaba compuesto en versales. Con esto, supongo que el autor no encontró nada incorrecto, ya que en 1949, fecha de la composición del libro, las versales del tipo elegido para la colección no se acentuaban. Aunque es una de las novelas menos conocidas del autor —a Delibes no le gustaba—, se reeditó con sobrecubierta ilustrada (Modelo 2) en diciembre de 1962. Tengo la duda de si Miguel Delibes llegó a ver esta sobrecubierta en el momento del cambio; supongo que le llegaría tiempo después de su salida a la venta, y que poco pudo hacer entonces para corregir la errata.

A partir de este caso, a lo largo del trabajo, han vuelto a surgir varios ¿Y si…?

El estudio de la colección que más me está costando completar -—y que he comentado en el artículo anterior—, es el de determinar con exactitud cuál fue el primer volumen que contó con una sobrecubierta ilustrada. En dicho artículo Las primeras ilustraciones ya planteaba la duda de cuál podría ser esa primera sobrecubierta ilustrada. Lo lógico sería pensar que se trata del volumen 191 (Modelo 2), Diario de una maestra, de Dolores Medio, cuya primera edición es de enero de 1961. 

A lo largo del estudio de la cronología del diseño de esta colección, en algunos casos, he observado que los primeros cambios en elementos tipográficos se introducían en las sobrecubiertas de los títulos galardonados con el Premio Eugenio Nadal.

El primer premio fue concedido a la novela Nada, de Carmen Laforet, volumen 27. En su decimotercera edición, la sobrecubierta ya es ilustrada (Modelo 2), y tiene fecha de edición de octubre de 1960. Como se puede comprobar, esta es anterior a los volúmenes que considero candidatos a ser los primeros con sobrecubierta ilustrada.

A partir de estos datos nos podemos hacer la siguiente pregunta: ¿Y si Nada es el primer volumen con la sobrecubierta ilustrada de la colección?

Dos notas:

1. Para poder aclarar estas dudas, lo ideal sería disponer de todos los ejemplares publicados, con sus respectivas ediciones, para su estudio. Sin embargo, esto resulta casi imposible de conseguir; tal vez en las bibliotecas de tres familias exista esa posibilidad.

Una de ellas es la familia Delibes —él fue suscriptor—, y posiblemente posean una de las colecciones más completas de “Áncora y Delfín”. En distintas fotos de prensa puede verse a Delibes, y, detrás de él, la estantería blanca con la colección.

Tal vez las familias Teixidor y Vergés, o incluso la editorial Planeta, también conserven esta colección. Aunque creo que será muy difícil que se hayan preservado todos los ejemplares y sus distintas ediciones.

2. Tengo preparado un artículo sobre las quejas de Miguel Delibes respecto a las erratas en sus libros, a lo largo de toda su producción con la editorial Destino, y que publicaré más adelante.